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LA CONSTRUCCION DEL EDIFICO TEORICO.

Jueves, 06 de abril de 2006

¿DONDE QUEDO LA CONSTERNACIÓN CAUSADA POR EL ASESINATO MASIVO DE ANTUCO?

Dos de los conscriptos sobrevivientes, Rodrigo Morales y Alonso Cifuentes, están internados en el Hospital Militar luego de intentar suicidarse. Morales lo hizo por segunda vez. Y falló de nuevo. El abogado Raúl Meza dice que en total, 75 de ellos están con licencia médica y cerca de una veintena presenta cuadros depresivos. “Están dejados a su suerte”, acusa.

Recién ayer en la tarde, Juana Espinoza se enteró que su hijo Rodrigo, internado desde la noche del lunes en el Hospital Militar, se encuentra “estable” y “tranquilo”. “En el regimiento nadie me informaba nada. Me decían que como está con licencia, no tienen nada que ver con él”, cuenta la mujer. También supo que el diagnóstico de Rodrigo es un “trastorno depresivo” que lo llevó a intentar suicidarse. Por segunda vez.
“Llegué a mi casa el sábado y ahí estaba él, con los ojos llorosos, botado”, recuerda su madre, quien trabaja arreglando parques y jardines en Los Ángeles. “Me dijo ‘mami, mejor no le cuento lo que traté de hacer’. Yo le hice un gesto para que no hablara porque estaba mi hija Camila, su hermana de once años. No quería que ella escuchara porque le podía chocar lo que Rodrigo iba a contarme”.
Rodrigo Morales, uno de los conscriptos sobrevivientes de la tragedia de Antuco, lo había intentado de nuevo. Para suerte de su madre, sin éxito. Otra vez la tragedia que en mayo pasado costó la vida de 45 de sus compañeros le pasaba la cuenta. “Él dejó de comer, no quiere seguir viviendo”, dice su madre. “Yo le digo que tenga fe. Pero me dice que está chato porque en el regimiento nadie lo quiere. No siente ninguna mano amiga. Siente rechazo, incluso de sus propios compañeros”.
Juana fue ese mismo sábado al Regimiento Reforzado Nº 17 Los Ángeles a pedir ayuda para su hijo. “Conversé con el coronel Patricio Espinoza y me dijo ‘tu cabro está licenciado, no tiene nada que ver con nosotros”. Pese a ese rechazo, el doctor Juan Molina lo atendió y le diagnosticó depresión. “Él mismo me dijo que lo trajera a Santiago y también hizo todas las gestiones”. Juana dejó a su hijo internado en el Hospital Militar y regresó esa misma noche a la Octava Región. Hasta ayer, nada sabía de él.
“A Rodrigo le están pasando la cuenta por haber hablado a la prensa”, explica Angélica Monares, vocera de los familiares de víctimas de Antuco. “Él fue el primero que declaró que hubo consumo de alcohol entre los oficiales a cargo de la campaña. Después de eso, lo abandonaron a su suerte”, agrega la hermana del sargento Luis Monares, único uniformado de planta que murió en la fatal caminata. “Nadie lo pesca. Lo tienen por un bicho raro”, agrega su madre.
Rodrigo no es el único que ha intentado el suicidio. Su compañero Alonso Cifuentes Cid hizo lo propio con una sobredosis de fármacos y está internado desde la noche del martes en el mismo centro hospitalario. “Él estuvo internado el año pasado 40 días por depresión. Todavía es parte del ejército, no está licenciado como Rodrigo. Y recibe ocho o diez mil pesos de sueldo como soldado conscripto. ¿Quién puede hacer algo con eso?”, comenta Angélica Monares.

ACCIONES LEGALES

El abogado de los sobrevivientes de la tragedia, Raúl Meza, comentó que 75 soldados conscriptos están con licencia médica y 15 ó 20 de ellos presentan problemas siquiátricos, sicológicos, cuadros depresivos y serias complicaciones en su salud. “A ellos se les repite la marcha durante el sueño, cómo iban cayendo sus compañeros y la impotencia de no poder salvarlos por preservar su propia vida. Es un recuerdo recurrente”, explica el profesional. “Muchos de ellos no han durado ni 15 días en nuevos trabajos. No están preparados para reinsertarse laboralmente”.
Según Meza, lo grave de este tema es que “ni el Estado ni el Ejército se hacen cargo y endosan el costo del tratamiento y la recuperación a las familias, que en muchos casos son de bajos recursos. El Estado sólo se ha preocupado, y entre comillas, de las familias de los fallecidos. Pero los conscriptos sobrevivientes están en un total abandono económico, material, médico y sicológico”, insiste.
Por eso, Meza anuncia para el próximo lunes al mediodía la presentación de 31 demandas por parte de familias de conscriptos fallecidos y 75 demandas civiles por parte de familiares de los sobrevivientes en la Corte de Apelaciones de Concepción.
“Para el Consejo de Defensa del Estado, el escenario era enfrentar sólo a las familias de los fallecidos, no a los sobrevivientes. Esperamos que esto no dificulte el proceso de negociación que hemos llevado desde octubre del año pasado, porque a partir del lunes serían 75 demandantes más”, advierte el profesional, quien adelanta que el CDE entregará a fines de este mes su propuesta de indemnización para las familias de las víctimas.
Lo peor de este caso, según cuenta Meza tras conversar con un especialista sobre estrés postraumático, es que “estos cuadros depresivos e intentos de suicidios se van a seguir repitiendo”.

Por: Glen E. Lizardi Flores | Cerebro Crítico | Comentarios (0) | Referencias (0)

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