RETRATO DEL CONSTRUCTOR
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Viernes, 16 de septiembre de 2005
A pesar de que muchos de nosotros renegamos del poder, esta capacidad de opresión esta en cada uno de nosotros y la ejercemos, sin embargo, la diferencia está en la forma que lo hacemos.
Todos a quienes nos molesta y estorba la noción de poder, debiéramos saber que cuando nos referimos a el, no podemos hacerlo solamente en relación a lo gubernamental, sino que tenemos también que considerar en esto, la infinidad de poderes que conforman la gran estructura de poder.
Si la estructura de poder fuera un andamio, cada uno de sus “paños” sería una pequeña estructura de poder constituyente de un poder mayor, sería la estructura que lo sustenta, su base; y toda esa estructura, todo ese andamiaje debiéramos considerarlo como el poder social., incluido en este, el gubernamental.
Esta trama de poder, no es un poder político, ni de aparatos del Estado, ni de las clases dominante, ni de la jerarquía eclesiástica, ni castrense, ni económica. La estructura de poder es el conjunto de estos y de todos los otros, más las organizaciones ubicadas en un nivel más bajo, como los centros de alumnos, la familia, las comunidades de pobladores, los clubes deportivos, sindicatos, etc.
No debiéramos considerar las relaciones de poder como una consecuencia o proyección del poder total o soberano, sino que debemos considerarlo como una condicionante que posibilita el funcionamiento de ese poder; es la base que le da el soporte sobre la cual ese poder total se estructura. No hay poder total si no hay previamente una estructura de poderes pequeños (pero no por eso menos importantes) que la sustente. Los poderes “pequeños” relacionados entre si, son ese sustento.
Debemos tener claro que en toda sociedad no existe un solo poder, sino que se dan múltiples relaciones de autoridad, situadas a diferentes niveles que se apoyan mutuamente para mantener la estructura mayor y que se manifiestan a cada segundo pero muy sutilmente.
Como ya dijimos, el poder se constituye, se estructura y funciona a partir de otros poderes, de los efectos de estos poderes, los que no necesariamente tienen que ver con poderes económicos que es lo que comúnmente se piensa.
Lo que generalmente se piensa es que el poder esta sobre nosotros, todos nos pensamos víctimas del poder, nos vemos subyugados por el y no se piensa, sin embargo, que las relaciones de poder se estructuran principal e inicialmente en cada uno de nosotros y en nuestras propias familias… lamentablemente para el dolor de muchos (incluído yo) es así.
Es precisamente en las familias donde se cristalizan los futuros hombres y mujeres que gustarán de ejercer el poder y también los otros que sumisamente lo acatarán.
Es necesario considerar este enfoque puesto que en el análisis de las estructuras de poder se requiere partir de lo que Foucault llamó “mecanismos infinitesimales”, los que poseen su propia génesis y su propia historia, técnica, táctica en las familias y observar cómo estos procedimientos han sido colonizados, utilizados, transformados, doblegados, por formas de dominación global y mecanismos tanto mayores como mas generales, donde el poder político y económico cobran enorme relevancia.
Es decir que de las relaciones de poder que parten en nuestras familias, avanzamos sin darnos cuenta hacia un poder cada vez mayor. No obstante es necesario considerar que el poder no es una forma de dominación masiva y homogénea de un individuo sobre otros, de un grupo sobre los demás, de una clase sobre las demás; el poder visto desde cerca no es algo dividido entre quienes lo poseen y los que no lo tiene y lo soportan. El poder tiene que ser analizado como algo que funciona en cadena. El poder funciona a través de una organización reticular, en red y en esas redes circulamos los individuos que estamos siempre en situación de ejercer o sufrir ese poder, el poder transita transversalmente y no se detiene en los individuos… el que sufre poder también lo ejerce.
Cuando cada uno de nosotros, desde nuestro rol o nuestra posición, se detiene un momento y mira lo que esta pasando en nuestro alrededor mas inmediato, en nuestra ciudad, país, mundo, y reflexionamos respecto de lo que vemos, sea esto bueno o malo según nuestros principios, nos daremos cuenta que cualquiera sea la situación todo gira en torno a estructuras de poder, que nacen en el seno de nuestras propias familias, de ahí la enorme importancia que veo en la relación de padres e hijos, (que paradójico, el hablar de padres e hijos lleva intrínseco el poder) y en la forma y responsabilidad que tenemos de entregar esa enorme capacidad, esa enorme herramienta que es hacer y soportar poder.
La búsqueda del equilibrio es el desafío. La homeostasis perfecta desde un punto de vista social, puede que no exista, pero aun cuando sea utópico pensarla creo que es necesario; porque no quiero un hijo dictador, pero tampoco quiero un hijo sumiso; no lo quiero abusador pero tampoco que se deje ser abusado. Debe existir la búsqueda constante de equilibirio.
Para finalizar un pregunta abierta: en el querer o desear algo respecto de otra persona ¿no hay escondidillo algo de poder también? ¿Por qué no dejar que sea lo que él quiera?
Por: Glen E. Lizardi Flores | Cerebro Crítico | Comentarios (0) | Referencias (0)