RETRATO DEL CONSTRUCTOR
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Lunes, 05 de septiembre de 2005
El ser anónimo, es una de las posibilidades mas atrayentes que nos da internet y muchas veces la utilizamos sin darnos ni siquiera cuenta.
Tal vez si uno de los aspectos más interesantes de la red y uno de los puntos que nos atrae más, incluso en forma inconsciente, es la posibilidad de anonimato, la posibilidad de manejarse con un nickname en el ciberespacio, ese a mi juicio es jun ingrediente súper potente, especialmente para la desinhibición.
Incluso no solo dan la posibilidad de anonimato, sino que también se nos da la posibilidad de mostrarnos como nos gustaría ser. Tenemos la posibilidad de manejarnos en relaciones donde las identidades están dadas por las descripciones ideales de nosotros mismos. Nos mostramos como nos gustaría ser y no como realmente somos, este hecho por si solo es digno de análisis. Si pudiéramos tomar y analizar un perfil de usuario anónimo, nos daríamos cuenta, sin duda, de sus deseos ocultos, de una nueva personalidad.
La apariencias agradables y desagradables se desvanecen en la textualidad del chat por ejemplo, que nos deja a todos potencialmente atractivos, a partir de nuestros deseos de ser otros (hay un dicho que dice que “el papel lo aguanta todo” bueno el ciber-espacio también aguanta harto)… en realidad cuando escribes en el ciber-espacio nadie sabe a ciencia cierta si el que esta al otro lado es un perro o un Adonis.
Creo importante aquí hacer un alto y reflexionar sobre la posibilidad que nos da el ciber-espacio de hacer una representación ideal de nuestro SELF. Detengamonos y pensemos en eso por un momento.
Por otro lado estas representaciones ideales suelen ser un componente importante a la hora de las decepciones posteriores en un posible encuentro cara a cara.
Conozco de muchos casos que ante la inminencia de una cita a ciegas con una persona conocida en el chat, uno de los dos protagonistas se ve en la obligación de sincerarse o bien concurre pero no se manifiesta hasta comprobar si la persona que se imagina es realmente como dice ser.
Digamos que en la web no existen las discriminaciones o las estigmatizaciones (aun cuando lógicamente las hay, partiendo porque es un sistema pagado que requiere de un computador, digamos que ese es un sesgo inicial, para tomar elementos de Chaigneou).
Antiguamente la mayor manifestación del anonimato eran los rayados en los baños de los bares, (“endereza la cabeza tonto gueón”… “da gracias que lo que tienes en la mano no lo tienes en el ano” decian algunos) ahí se daba espacio a nuestras bajas pasiones, los graffittis en los espacios públicos, muros, paredes, incluso el teléfono antes del detector de llamadas (que seguramente se invento para controlar el anonimato en las llamadas), incluso el conocido juego de niños “ring, ring, raja”, eran espacios donde la libre expresión y el anonimato actuaban en concordancia.
Creo que todos sabemos que los actos atrevidos, las palabras o actos obscenos, las denuncias agraviantes, el sarcasmo y la ironía, se han amparado en ese desconocimiento de quién emite el mensaje. El anonimato crea desinhibición y esta desinhibición puede revertir características tanto positivas como negativas.
Esto da cuenta de un aspecto cultural que tiene que ver con el proceso inhibitorio y represivo de la sociedad en relación al individuo.
Freud nos muestra a través de la descripción del superyo, como una instancia represora de control interno, ha cruzado la línea de control social, en detrimento de nuestra energía libidinal, de nuestra pulsión.
Hago mención aquí a una postura interesante de un ex freudiano como Wilhelm Reich, que planteaba dejar salir nuestro interior, sin restricción alguna, en el acto sexual, único camino para la real liberación y manifestación de nosotros mismos; único camino para la realización y libertad del ser humano.
Desde otro punto de vista y considerando lo que nos dice Anastasio Ovejero (texto que leí gracias a nuestra muy “buena” profesora Cecilia del Canto), no podemos olvidar o evadir por completo la interacción o la co-participación de la estructura social y en la estructura social; individuo y sociedad son dos caras de la misma moneda, sin individuos no hay sociedad y el individuo se construye como tal dentro y solo dentro de la sociedad.
La presencia del otro, entonces, no es en vano, su mirada no es inocua.
El anonimato no implica la no presencia del otro, en eso estamos claros, sino que implica la posibilidad de no ser identificados individualmente, no se mirado en forma exclusiva y eso lo da internet.
Es importante no perder de vista que el anonimato en internet está limitado también a ciertas páginas y que muchas veces es imposible mantenerlo. Pensemos por ejemplo en las redes de pedofilia desarticuladas, siendo que todos sus usuarios utilizan nickname y correos “falsos”.
En la tercera entrega, tratare de meterme en ese ideal del self que mostramos en internet… continuara………
Por: Glen E. Lizardi Flores | Cerebro Crítico | Comentarios (0) | Referencias (0)