RETRATO DEL CONSTRUCTOR
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Domingo, 22 de mayo de 2005
Mas de cuarenta jóvenes murieron congelados por la existencia de una institución que los prepara para la muerte y no para la vida.

Obligado a defender los territorios recién conquistados en la guerra del Pacífico, Chile fue el primer país que instauró en América Latina el servicio militar obligatorio, en 1900.
Hoy la legislación señala que todos los hombres entre 18 y 45 años deben cumplir con la patria. De los jóvenes que alcanzan la mayoría de edad convocados anualmente, 23 mil son reclutados- cuatro mil 500 son voluntarios- el resto se excluye por razones médicas y otro tanto queda en calidad de disponibles. Sólo los testigos de Jehová y los hijos de victimas de las violaciones a los derechos humanos (cometidas por los mismos militares en el todavía latente golpe de estado de 1973) y de detenidos desaparecidos pueden negarse a realizarlo por razones de conciencia.
Todo lo anterior a manera de introducción de un tema que ha llamado poderosamente mi atención a raíz de la llamada “Tragedia de Antuco”.
Viendo las noticias por televisión, hoy quede impactado frente a una imagen que me caló muy profundo.
El General Cheyre (comandante en jefe del ejército de chile) recibía en el patio de algún regimiento del sur, al grupo de conscriptos rescatados de los faldeos del Volcán Antuco.
Los jóvenes estaban formados, impecablemente uniformados (ojala los hubiesen enviado así a la marcha de instrucción) algunos tenían parches en sus caras para cubrir alguna herida. Cheyre a gritos les arengó y les hizo ver lo orgullosos que tenían que sentirse de pertenecer al “Glorioso Ejercito de Chile”… pero momento…¿Pero que mierda esta diciendo este tipo?, me pregunte, ¿Cómo cresta un grupo de pendejos se puede sentir orgulloso de pertenecer al ejercito que le quito la vida a mas de cuarenta de sus jóvenes compañeros? Los que tal vez jamás quisieron ingresar al ejercito, sino que se vieron obligados por la Ley.
Hay que ser muy cara de raja para pararse frente a un grupo de sobrevivientes y decirles que se tiene que sentir orgullosos de pertenecer a una institución que casi lo mata ¿Qué onda, en que realidad vivimos? ¿Qué mierda de valores tenemos?...
Si embargo, lo peor de todo lo ví cuando Cheyre dejó de gritarles y los reclutas le respondieron con un cerrado gracias mi general y ahí viene mi segunda reflexión… ¿Escuche bien? ¿Gracias mi general? Pero ¿como cresta le dan las gracias al responsable de una institución que casi los mata?… es que no entiendo nada. Las mujeres son muy sabias; Angélica que se encontraba a mi lado me dijo con toda calma “… es que ya les lavaron el cerebro” y seguramente tenía razón ¿Cómo es posible que en solo un mes de instrucción estos cabros piensen con el poto? Y claro, estos chicos ya no son los mismos que salieron de sus casas hace poco mas de cuarenta días, son otros, actúan de otra forma, piensan distinto (es decir, ya no piensan por si mismos), están preparados para matar y se acaban de salvar de morir. Todo eso en menos de un mes.
¿Tendremos la oportunidad los que ya somos padres de no tener que sufrir con la posibilidad de que una tragedia así le pase a nuestros hijos? ¿Servirá esta masacre para que de una vez por todas hagan el servicio los que quieran aprender a matar y no se obligue a nadie? ¿Se entenderá alguna vez en este país, que hay familias que estamos educando a nuestros niños lejos de la violencia? ¿Se entenderá que hay jóvenes que aman la paz y que no porque sean de familias modestas se les puede obligar a aprender a matar? ¿No existirá otra forma de prestar servicio al país? ¿Qué cresta nos pasa como sociedad que no nos damos cuenta que no necesitamos armarnos para la paz? Necesitamos destinar dinero a una educación gratuita como la que había cuando se educaron los mismos que hoy nos gobiernan y no destinar el 10% de la venta bruta del cobre a las fuerzas armadas. Entenderán las autoridades que lo que necesitamos es educar a los jóvenes chilenos para la paz y no para la guerra… que mierda, lo que necesitamos es darnos cuenta que si la sociedad civil no se organiza, no sucederá nada y seguiremos lamentando situaciones como esta de Antuco o como la de Alpatacal o como las que vivimos todos los años cuando se escapan las llamadas “balas locas” que matan reclutas en periodo de instrucción o casos como el conscripto Soto Tapia o casos como el de Cardoen.

Por: Glen E. Lizardi Flores | General | Comentarios (0) | Referencias (0)