RETRATO DEL CONSTRUCTOR
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Jueves, 19 de mayo de 2005
Una breve reflexión entre tantos números... es que no solo de ellos vive el hombre (o por lo menos yo).
Llevo un par de horas preparando el examen de Estadística. He tenido varias dificultades pero aquí estoy, tratando de resolver los planteamientos, sin embargo, en más de una oportunidad me he ido y me he encontrado pensando… cosas. Aquí hay una de ellas.
Pudiésemos ser un alquimista, no para transformar el plomo en oro como Saint Germain, sino para transmutar la competencia en amor. Hacer que el dolor, la exigencia, el sacrificio y el esfuerzo sean quienes nos recuerden la tremenda grandeza que existe en todo momento de amor, en un instante de sincera entrega, de hombres y mujeres como nosotros, comunes y corrientes con la capacidad de entregarse por entero para ir en ayuda de otro ser, uno distinto. Diferente en la figura pero similar en el fondo.
Hace unas semanas se celebró un nuevo aniversario de la derrota de los nazis en Europa; ese es un recuerdo del horror que como hombres podemos llegar a cometer.
Lo más siniestro es que no estamos hablando de un hombre salvaje, demoníaco, poseído, sino que se trata del hombre vulgar, ese ser que puede estar en cualquier lado, en nosotros mismos incluso, en nuestro vecino, en nuestros compañeros, en el grupo de la esquina. No se trata de especimenes raros del género humano, no son excepciones, son la manifestación de la renuncia definitiva a nuestra condición de ser, a nuestra condición humana, a nuestra capacidad de darle cabida a la conciencia social y psicológica de los otros.
Aquí aparece otra cosa que me da pánico, toda esta renuncia a ser y vivir como humanos y a aceptar a otros, viene dada por la facultad irrenunciable de asumir nuestra propia libertad.
Es que también somos libres de optar por no ser humanos...
Es que ser libres, antes que darnos privilegios como la enorme mayoría del vulgo cree, nos plantea una enorme tarea, tal vez si la más grande, que es la de afrontar la vida y todo lo que ella implica.
Para cumplir con esta gran tarea, no podemos buscar refugio, ni afuera, ni lejos, ni en esta vida ni en otra, no podemos buscar refugio en el delegar nuestras obligaciones, ni tampoco en el transferirlas a otro ser, supuestamente mejor, supuestamente todopoderoso, supuestamente Dios.
!!! NO ¡¡¡
Pero esta visión no es apocalíptica, en lo absoluto, ya que si hay otro hombre que nos puede ayudar, tal vez el único que realmente nos puede ayudar, es un súper hombre, es ese ser que nosotros mismos creamos en nuestro interior al dotarlo de atributos humanos, que en el caso mio se nutre de la sumatoria de las renuncias de otros seres, esos seres disminuidos que prefieren apoyarse en un tótem, en un ídolo de yeso, en una "estampita de San no se que"; que mantenerse erguidos en la vida, con plena dignidad, dispuestos a afrontar los desafíos que ella nos presenta, como puede ser el examen de estadísticas, como puede ser el ayudar a un compañero de proyecto que no sepa desarrollar un ejercicio.
Por lo anterior es que dejaré por un rato de filosofar, para dedicarme nuevamente a estudiar los números, porque asi como estoy, solo frente al computador, sólo yo seré el gestor de mi nota.
Aquí no caben otros ídolos.
Por: Glen E. Lizardi Flores | Cerebro Crítico | Comentarios (0) | Referencias (0)