RETRATO DEL CONSTRUCTOR
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Miércoles, 27 de abril de 2005
Les presento el trabajo de Patricio sobre la Libertad para la cátedra de Filosofia Tomista, suerte
Introducción
A continuación se presentan algunas consideraciones personales respecto al trabajo de propuesto en la cátedra de Filosofía Tomista, de la Universidad Santo Tomás de la ciudad de Iquique.
La exposición que se presenta, no intenta ser concluyente o tener un fin impositivo. Solo intenta aproximar al lector a un concepto cuyo valor intrínseco, sobrepasa en demasía al vulgar concepto o acepción social con que en ocasiones se le ha contextualizado.
Posibilidad de Libertad
Hoy en día, hablar de libertad es cosa casi de todos los días. La gran mayoría de las acepciones vigentes, definen libertad como”la facultad que tienen los hombres para actuar, para hacer y para no actuar, cuando les es posible hacerlo y, además, siendo responsables de lo que hacen y de lo que no hacen”. La libertad, pues, está asociada a la actuación, al hacer y al no hacer de los hombres, a su diario vivir. El para qué de la libertad es una cosa distinta.
Es preciso diferenciar con claridad la libertad individual de cada ser humano de la libertad social. La primera se considera bien supremo para algunos hombres, siendo fundamental para que cada hombre pueda por sí mismo, alcanzar su plenitud: El ser uno mismo; ser hombre.
La segunda, propiciada por las sociedades, debería contribuir a que cada hombre alcanzase la libertad y a que estas se desarrollasen como tales. Lo anterior, teniendo en cuenta que las sociedades recogen y estructuran lo que realizan sus miembros. Es necesario recordar también que, a partir de la ineludible necesidad del individuo de vivir en sociedad, las formas sociales de actuar son construcciones individuales a partir de valores, conductas y principios arraigados en ellos.
La sociedad, conforme ha transcurrido la historia, ha tergiversado el concepto real de libertad. La institución que se encuentra en la cima social, arraigada entre los hombres desde antes de la historia, es la depredación humana manifestada tanto en la relación con el entorno, con la vida en general así como con los propios hombres. Como creación de la mente humana, condiciona al resto de las manifestaciones sociales y a la mayoría de los individuos. Consecuencia de ello es que la libertad real queda relegada y no es considerada por la propia sociedad fundamental para la construcción del hombre.
Sin justicia real y verdadera la libertad es imposible. La justicia nada tiene que ver con las numerosas leyes que actualmente se encuentran en vigencia.
La globalización, fenómeno que ampliamente ha estudiado la Antropología y que actualmente afecta o influye en el mundo entero, aparece como una instancia sofisticada y refinada de la creación depredadora humana. Pero no es más que una pantalla que se presenta totalmente opuesta a la libertad de los individuos. Este hecho apoyado por los países y apoyado por los Estados, socava cualquier posibilidad de libertad verdadera, siendo los grandes afectados los individuos y por ende la sociedad entera.
No hay que dejar de lado el sistema político. Aquel que manifieste su concepción y aplicación para alcanzar el poder sin más que el poder en sí mismo y que se encuentre al servicio de diversos intereses particulares más o menos amplios, es una manifestación de la enfermedad de poder al servicio de la depredación humana antes descrita, propiciando la cada vez menor libertad de la gente y que lamentablemente va en constante progresión.
Respecto al derecho de Libertad en las relaciones de poder, (políticas o no políticas) debe considerarse la importancia que adquiere el atrevimiento de aquellos que entregan su voluntad de decidir a alguien, y que producto de esta acción, pasan a constituirse como siervos o como esclavos.
Pertenecen a este modelo las relaciones que se dan en los seguidores de las religiones estructuradas que al aceptan la imposición de dogmas irracionales. Todos los dogmas producto de una moral irracional derivada de ellos, conducen a la sinrazón o al fanatismo y contribuyen a pervertir la razón, la voluntad y los sentimientos de sus adeptos. Lo propio es posible observar en la entrega de la voluntad personal a líderes políticos, empresariales, mediáticos, banderas nacionales, símbolos, etc.
La actual estructuración social y los numerosos derechos individuales sin obligaciones cercenan la libertad y aíslan al individuo haciéndolo poco solidario.
Los pretendidos derechos etéreos de los pueblos en un mundo abierto, tal como actualmente se plantean y se aplican, son claras manifestaciones del absolutismo al que están llegando las sociedades.
La libertad en las sociedades y en cada individuo puede alcanzarse cuando el quehacer de los hombres se dirige al bien común de los mismos. Este principio es un bien individual y vital, que entendido bajo la perspectiva de conjunto o sistema, es posible de alcanzar en forma personal o social. La característica fundamental de este principio reside, sin excepción, en todos y cada uno. La tenacidad con que se le mantenga hará la diferencia.
Debe entenderse entonces que la Posibilidad de Libertad se encuentra depositada en ningún otro lugar más que en todos y cada uno de nosotros. La Posibilidad de libertad supone que se necesitará valor, sentido de la justicia, fe y amor para desarrollar todas nuestras potencialidades, haciendo y responsabilizándonos de nuestros actos en forma armoniosa, respetando y reconociendo este mismo derecho en los demás; por ende en la sociedad.
La Posibilidad de Libertad, que para muchos es un fin en sí misma, probablemente sea la condición única y real para que cada uno se sienta el verdadero goce de verdaderamente SER HOMBRE.
La Posibilidad de Libertad entonces, solo depende de nosotros, aprovechémosla.
Por: Glen E. Lizardi Flores | Universidad | Comentarios (0) | Referencias (0)