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LA CONSTRUCCION DEL EDIFICO TEORICO.

Viernes, 22 de abril de 2005

PATRICIO ZELADA, II PARTE.

Aqui va la segunda parte del documento que nos envió Pato. Es la versión íntegra del documento que está trabajando Michael Irrazabal.

2.2 PRINCIPALES TEORÍAS: PERSONALIDAD Y TERAPIA

1. Teoría de la personalidad, dentro de la disciplina psicológica el desarrollo del estudio de la personalidad se ha caracterizado por una atención cada vez mayor a la relación existente entre la teoría y la conceptualización. Durante el periodo de su infancia, el individuo posee los atributos siguientes:

a) El marco de su referencia interna es su experiencia.

b) Actualiza su organismo.

c) Reacciona ante su realidad, de acuerdo con lo que conoce.

d) El individuo se porta como un todo organizado.

e) Su experiencia va acompañada de un proceso continuo de valoración.

f) Busca sus experiencias.


2. Desarrollo del yo

a) Una vez que existe la simbolización, se da cuenta de que existe y de que actúa, describiéndose como experiencia del yo.

b) La interacción entre organismo y medio da como resultado una conciencia de que forma parte del campo de la experiencia total.



3. La necesidad de consideración positiva

a) La noción de yo se desarrolla y se exterioriza, se desarrolla también lo que se ha llamado necesidad de consideración positiva. Ya que al satisfacer una necesidad se va cubriendo de una gran experiencia, llevándolo hacia una tendencia de actualización.

4. Teoría de la terapia es de tipo condicional ya que si se dan ciertas condiciones, en este caso se realizará un proceso determinado. Si en este proceso se produce, en este caso se dará también ciertas modificaciones de la personalidad y de la conducta.



a) Condiciones del proceso terapéutico:

1. Contacto entre dos personas.

2. Cliente en desacuerdo interno, de vulnerabilidad o de angustia.

3. Terapeuta estado de acuerdo interno, experimente aceptación positiva incondicional y comprensión empatía con el cliente.



b) El proceso de la terapia:

1. Cliente expresa más sus sentimientos de modo verbal y no verbal.

2. Sus sentimientos se deben de referirse cada vez más al su “yo”.

3. Distingue los objetos de sus sentimientos y de sus percepciones.

4. Sus sentimientos cada vez más se refieren al estado de desacuerdo que existe entre su experiencia y su noción del yo.

5. Siente el desacuerdo interno.

6. Experimenta ciertos sentimientos deformados o no confesados.

7. Su imagen del yo cambia.

8. Existe ya un acuerdo y una reorganización.

9. El cliente siente una captación positiva incondicional.



c) Efectos de la terapia sobre la personalidad y la conducta.

1. El cliente evoluciona hacia un estado de acuerdo interno.

2. Percepciones más realistas y objetivas.

3. Su funcionamiento psíquico mejora.

4. Mayor acuerdo entre su yo y la experiencia.

5. La percepción de su yo ideal es más realista.

6. Se percibe como el centro de la valoración.

7. Ya no deforma sus experiencias.

8. La valoración de la conducta por terceras personas es más favorable.

9. Se ve así mismo más flexible y creador.



2. LAS CONDICIONES SUFICIENTES Y NECESARIAS

2.1 CONGRUENCIA, EMPATÍA, ACEPTACIÓN INCONDICIONAL

La terapia rogeriana no presupone una personalidad especial, ni talentos superiores, sin embargo se requieren ciertos atributos que son:

1. La empatía es la percepción correcta del marco de referencia de los demás con las cosas subjetivas y los valores personales que van unidos, además de participar en sus experiencias en medida que la comunicación verbal y no verbal lo permita; en términos más sencillos es la capacidad de ponerse verdaderamente en el lugar del otro, de ver el mundo como el otro lo ve. Es de esta manera como un terapeuta empático comunica una especie de sensibilidad hacia las necesidades, sentimientos y circunstancias, ya que refleja la significación personal del cliente. Este tipo de relación puede existir solamente si el terapeuta es capaz, de manera profunda y genuina, de adoptar estas actitudes, no es una forma sutil de guiar al cliente mientras que se pretende dejarlo que se guíe a sí mismo, esta para ser efectiva debe de ser autentica.

2. Congruencia (autenticidad) esta se elabora a partir de la experiencia práctica y su representación en la conciencia del individuo; significa que los sentimientos experimentados por el terapeuta son accesibles para él y a su conciencia, que es capaz de vivirlos y en relación con otro individuo, de comunicarlos si fuese oportuno, significa que el terapeuta entra en un encuentro personal directo con su cliente, un encuentro de persona a persona, no negando su personalidad. Si bien nadie alcanza plenamente esta condición, cuanto más capaz sea el terapeuta de escuchar sin rechazo lo que ocurre dentro de sí, cuanto más capaz de vivir sin temor la complejidad de sus sentimientos, tanto mayor será su congruencia (Rogers 19).

3. Aceptación positiva incondicional es el respeto por el cliente como ser humano, siendo un sentimiento positivo que aflora sin reservas ni evaluaciones y que implica no juzgar; cuando este aprecio se hace presente entre terapeuta y cliente hay más probabilidad de que este último cambie y se desarrolle de manera constructiva. La verdadera prueba de la aceptación positiva incondicional del terapeuta se presenta con clientes cuyas conductas y actitudes realmente desafían sus creencias.

Además de las antes mencionas existen dos cualidades más que no se podrían prescindir:

4. Madurez emocional, el equilibrio emotivo-racional, es la capacidad de participar en la tarea del cambio de otra persona, sin tener la tentación de modelar dicho cambio según la imagen de sí mismo. Es también la capacidad de presentarse, como persona, a las necesidades del individuo con conflictos, comprometido con la búsqueda de sí mismo, ya que presupone un compromiso de la personalidad entera.

5. Comprensión de sí mismo este es el resultado de un proceso de crecimiento sociopsicológico, como el tipo de terapia que se esfuerza por servir.



2.2 LA ATMÓSFERA

La prioridad concebida a las fuerzas de crecimiento y de recuperación se explica, evidentemente, por el carácter específico de la terapia rogeriana centradas en las posibilidades internas del sujeto. La terapia exige un conjunto de disposiciones y de actividades que se prestan a la observación y a la grabación; estas condiciones engloban generalmente cosas muy diferentes, ya que algunas de ellas son o menos exteriores, claramente definibles y, por lo mismo fácil de reconocer; otras tiene un carácter más general, más difuso e intangible y también corren el riesgo de silenciarse o ignorarse.

Estas categorías se indican generalmente con el nombre de técnicas, las características esenciales de una técnica psicoterapéutica reside en el uso esencial independiente de la personalidad del que la emplea, esta no requiere ningún compromiso personal por parte del profesional. Sin embargo al profesional rogeriano le importa más el factor humano que el técnico, por eso concibe las condiciones de su trabajo en términos de actitudes, como lo es la actitud de consideración positiva incondicional, esta actitud tiene que ser de autenticidad.

Es de esta manera que las actitudes son un primer esbozo de su puesta en practica y una de las características generales dominantes de la situación es la atmósfera, que es la combinación de elementos que existen y son imparables que caracterizan la calidad humana de la situación terapéutica. La importancia del factor atmósfera, queda claro, sobre todo al principio de la relación, cuando el cliente es presa de una angustia que le hace hipersensible. Una atmósfera no puede ser terapéutica más que si está impregnada de seguridad y de calor, ya que sin estas condiciones, se puede, quizá, analizar, explorar, informar, enseñar, condicionar, influir y cambiar, por lo tanto, al individuo.

1. La seguridad representa la base de toda organización psíquica, la que la experiencia de amenaza excesiva debe ser sustituida por la experiencia de seguridad excepcional. Esta existe cuando el sujeto se siente al abrigo de todo atentado contra la imagen que él se hace de sí mismo y cuando su necesidad de revaloración personal obtiene, de un modo realista, la satisfacción necesaria para el buen funcionamiento. Sin embargo no hay medio de crear una situación garantizada sin amenazas, pero existen medios para establecer una atmósfera en la que la percepción de amenaza es poco probable que se produzca.

Existe una fuente de equívocos entre seguridad externa que se basa en el secreto profesional, en la discreción del terapeuta, ya que tiene que proteger al cliente contra las criticas, los reproches o las represalias de terceras personas y ofrecerle una seguridad de orden social y eventualmente legal, y seguridad interna es un estado psíquico propicio a la tranquilidad emocional y a la reorganización de las actitudes. Puesto que es difícil definir como se da la seguridad interna, existen algunos motivos que se oponen al establecimiento:

a) Actitudes tutelares, es cuando el terapeuta da su interpretación de las cosas al cliente y este se encuentra ante la doble tarea de sustituir una versión ajena a la realidad que él siente y de articular su conducta sobre esta versión impuesta.

b) Estandarización al nivel de la medida, es la adaptación a la sociedad en la que tienen que vivir, es decir, el acuerdo entre sus valores y los de la mayoría de lo miembros de esta sociedad.

c) Invitación a la dependencia, una de las razones por las que se equivoca el cliente con frecuencia reside, probablemente en la insuficiencia de la confianza que tiene de sí mismo. la confirmación profesional de su falta de juicio, no es precisamente de naturaleza tal confianza, ya que si por el contrario, la confirmación le hará más dependiente.

d) ¿Cómo establecer la seguridad interna?, la puesta en práctica por el terapeuta de ciertas actitudes, de un cierto espíritu; estableciendo un sentimiento de tranquilidad mental emocional.

e) Estimular la actividad de autodeterminación, poner en práctica los resortes de la actividad autónoma del cliente, por muy debilitados que estén tales resortes, la satisfacción sana es un factor esencial para el buen funcionamiento de la salud mental. Esta satisfacción protege al individuo contra los conflictos y frustraciones que resultan del conflicto psíquico.

f) Facilitar la emergencia de los recursos, es aquí donde podemos comprobar hasta qué punto es mucho más importante lo que el terapeuta es, que lo que el terapeuta hace.

g) Evitar la inversión de las fuerzas de crecimiento, el ataque del exterior puede alterar de diversas maneras la estructura dinámica, ya que las defensas constituyen una barrera entre el sujeto y su experiencia mientras que el espíritu abierto y el crecimiento que de él se sigue, pueden precisamente definirse como una aprehensión más plena y más eficaz de la experiencia. De lo que el terapeuta debe esforzarse es por liberar al cliente, no de sus defensas, sino de su angustia.

2. El Calor es la descripción de la calidad afectiva que impregna la situación terapéutica, esto no se trata de amistad, ni de amabilidad, ni de benevolencia, sino de una cualidad hecha de bondad, de responsabilidad y de interés desinteresado. Esta conducta está implícita en la conducta del terapeuta y toma muy pocas formas explícitas, susceptibles de dificultar la relación y, por eso, mismo, de poner trabas a lo progresos del cliente.

a) Optimización, no la masificación de calor, la creación de un clima afectivo verdaderamente terapéutico es uno de los aspectos más delicados del papel del terapeuta. No es nada fácil saber donde se encuentra el equilibrio entre la intimidad terapéutica y la distancia terapéutica.

b) Papel del calor que consiste en reforzar el sentimiento de seguridad que se desprende de la actitud de no juzgar, condición esencial de esta terapia.



2.1 CARACTERÍSTICAS DEL TERAPEUTA CENTRADO EN LA PERSONA

En cuanto a saber si se requiere de un tipo particular de personalidad plantea claramente un problema de valores, ya que se encuentra dentro de un plano subjetivo, pero dentro de un plano practico, hay muy pocas cualidades que puedan ser universalmente superiores, es decir, primordiales ante todas las situaciones. Las destrezas básicas de un terapeuta podrían ser:

1. Contar con una empatía precisa

2. Establecer confianza y armonía.

3. Ser autentico dentro de la comunicación con el cliente.

4. Respeto, considerando al cliente como único y auto-determinado.

5. Ser concreto en las repuestas que se le darán al cliente.

6. Contra con sentimientos específicos.

7. Confrontar al cliente con lo que dice.

8. Ayudar al cliente a autoexplorarse.



3. FORMAS DE INTERACCIÓN

El terapeuta debe de saber comunicar sus actitudes de un modo indirecto, unido a lo que expresa al responder a las palabras del cliente. Dicho de otro modo, sus actitudes deben impregnar la estructura y el contenido de todas sus respuestas sin estar, sin embargo, formuladas en ninguna.

3.1 EL REFLEJO EN SUS TRES MODALIDADES

Una de las actividades de los terapeutas rogerianos es el reconocimiento y aclaración de los sentimientos asociados con las afirmaciones del cliente, la respuesta característica de este enfoque se indica con el nombre de “reflejo” (espejear al otro). Reflejar consiste en resumir, interpreta o acentuar la comunicación, manifiesta o implícita por el cliente, la finalidad de este tipo de respuesta es satisfacer las condiciones necesarias y suficientes de la terapia, además de que facilita a la toma de conciencia autónoma de la experiencia vivida por el cliente ya que los problemas psicológicos que enfrenta el cliente se deben en gran medida a una simbolización o representación defectuoso de lo que realmente siente.

El valor de la respuesta-reflejo se trata de únicamente de reflejar, de ninguna otra manera de valorar o de deformar sutilmente la comunicación del cliente; es así como la respuesta-reflejo puede presentar tres diferentes modalidades esto en medida en que da luz al cliente sin instruirlo, solo afinando su pensamiento.

1. La reiteración (reflejo simple) es la forma elemental solo se dirige al contenido, es generalmente breve y consiste en resumir la comunicación del cliente al poner en manifiesto un elemento importante o reproducir las últimas palabras para facilitar la continuación del relato. Este reflejo se emplea cundo la actividad del cliente es descriptiva, es decir, cundo le falta sustancia emocional o cuando el sentimiento esta amalgamado. Este tipo de reflejo prepara el terreno para una toma de conciencia cada vez mayor al cliente, además de establecer un clima de seguridad que favorecerá la disminución de las barreras defensivas del “yo”; creando un orden que suele afectar al cliente ya que proporciona una explicación cundo el terapeuta se limita a puntuar lo dicho por el terapeuta.

2. El reflejo del sentimiento tiene un carácter más dinámico ya que trata de estabilizar y de precisar sentimiento o actitudes que le afectan al cliente, favoreciendo así a la evolución de la diferenciación o de la corrección. Implica también una mayor empatía entre terapeuta-cliente.

3. La elucidación pone de manifiesto sentimientos y actitudes que no se derivan directamente de las palabras del cliente sino que puede deducirse razonablemente de la comunicación o de su contexto, en este reflejo el terapeuta construye una hipótesis de lo que pasara (deduce), ya que el cliente aún no dispone de ciertos elementos (Rogers y Kinget 1967, Vol. II).



Es típico que no se empleen ni expresiones tranquilizadoras ni interpretaciones en la terapia centrada en el cliente ya que se supone que el reconocimiento del sentimiento y la aceptación acompañante son, en sí mismas, tranquilizadoras. Además se transmite tranquilidad mediante el tono de voz, elección de voz, expresión facial, y actitud general del terapeuta. La idea es colocar la responsabilidad del progreso terapéutico sobre los hombros del cliente más que sobre los del terapeuta (Phares 1999).



4. PERSONALIDAD SALUDABLE

El término personalidad saludable se utiliza para describir las formas de ser que sobrepasan al término medio en la realización del yo y en las relaciones compasivas con otras personas. El estudio de la personalidad saludable se podría emprender desde una perspectiva en donde se definiría a la persona por sus características humanas únicas y basar el estudio en la visión de la persona como ser consciente, que busca significado, capaz de ejercer la libertad y la responsabilidad de la dirección de su vida, y digno de una grandeza que todavía no ha alcanzado.

El estudio de las personas que así se autorrealizan, puede enseñarnos muchas cosas acerca de nuestros propios errores, nuestras deficiencias, las direcciones adecuadas en las que desarrollarnos. Quizás podamos utilizar pronto como principio rector y modelo al ser humano desarrollándose íntegramente u autorrealizándose, aquél en quien todo alcanza un estadio de pleno desarrollo, cuya naturaleza interior se manifiesta libremente en vez de resultar doblegada, oprimida o negada.

Si se estudiase a las personas enfermas se añadiría un grado más de enfermedad a su cultura, las personas sanas contribuyen a la salud de la suya y de los demás; el mejoramiento de la salud individual es un modo de enfocar la creación de un mundo mejor, ya que existe la posibilidad real de fomentar el desarrollo individual, mientras que, por el contrario, resulta mucho más difícil la cura de síntomas neuróticos verdaderos sin una ayuda procedente del exterior (Maslow 1988).

Existen ciertas características sobre la personalidad saludable:

1. Apertura hacia las nuevas ideas y hacia la gente.

2. Preocupación por uno mismo, por otras personas y por el mundo natural.

3. Capacidad para integrar experiencias negativas dentro del yo.

4. Creatividad.

5. Capacidad para realizar el trabajo productivo.

6. Capacidad para amar.

Es así como la personalidad saludable es la forma de actuar de una persona, guiada por la inteligencia y el respeto por la vida, de tal modo que las necesidades personales serán satisfechas y la persona crecerá en conciencia y suficiencia, y en la capacidad para amarse as sí misma, al ambiente natural y a otras personas.





ANÁLISIS Y CONCLUSIONES

Este enfoque ha proporcionado una alternativa a las formas psicoanalíticas tradicionales de terapia, y a la hacerlo ha ofrecido otra perspectiva de autodeterminación y dirección interna, en lugar de los impulsos instintos biológicos. La persona en evolución y crecimiento sustituye a la víctima de la historia personal. La libertad de elección sustituye al conjunto mecánicamente determinado de conductas.

Es de esta manera que la palabra cliente sugiere un aspecto que tiene importancia, siendo así, reemplazado el papel de paciente pasivo en el contexto de la demanda de autoridad del médico para elegir, la igualdad y la libertad.

El papel menos activo del terapeuta requería menos entrenamiento, sin embargo esta postura, la humanista, centrada en el cliente, ha producido toda una generación de pseudoterapias cuya falta de entrenamiento no se podrá compensar con entusiasmo y autenticidad.

Una contribución de grandes proporciones fue el énfasis en la investigación ya que fue el responsable de los primeros esfuerzos concentrados por llevar a cabo investigación acerca del proceso terapéutico, siendo además el primero en emplear registros en las sesiones de terapia para estudiar el proceso de investigar su eficiencia. Rogers en quien abre la terapia, haciéndola un objeto de estudio; es así como esta terapia es eficaz, pero no de ningún modo más que cualquier otro tratamiento psicológico.



Por: Glen E. Lizardi Flores | Universidad | Comentarios (0) | Referencias (0)

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